domingo, 12 de julio de 2015

Malo- Bebe

Apareciste una noche fría
con olor a tabaco sucio y a ginebra,
el miedo ya me recorría mientras cruzaba
los deditos tras la puerta.
tu carita de niño guapo se la ha ido
comiendo el tiempo por tus venas
y tu inseguridad machista se refleja
cada día en mis lagrimitas.

Una vez más no, por favor, que estoy cansada
y no puedo con el corazón,
una vez más no, mi amor, por favor,
no grites, que los niños duermen.
una vez más no, por favor, que estoy cansada
y no puedo con el corazón,
una vez más no, mi amor, por favor,
no grites, que los niños duermen.
Voy a volverme como el fuego,
voy a quemar tu puño de acero,
y del morao de mi mejilla saldrá el valo
pa cobrarme las heridas.r

Malo, malo, malo eres,
no se daña a quien se quiere, no;
tonto, tonto, tonto eres,
no te pienses mejor que las mujeres.
malo, malo, malo eres,
no se daña a quien se quiere, no;
tonto, tonto, tonto eres,
no te pienses mejor que las mujeres.

El día es gris cuando tú estás
y el sol vuelve a salir cuando te vas,
y la penita de mi corazón
yo me la tengo que tragar con el fogón.
mi carita de niña linda
se ha ido envejeciendo en el silencio,
cada vez que me dices puta
se hace tu cerebro más pequeño.

Una vez más no, por favor,
que estoy cansada y no puedo con el corazón,
una vez más no, mi amor, por favor,
no grites, que los niños duermen.
una vez más no, por favor, que estoy cansada
y no puedo con el corazón,
una vez más no, mi amor, por favor,
no grites, que los niños duermen.
Voy a volverme como el fuego,
voy a quemar tu puño de acero,
y del morao de mi mejilla saldrá
el valor pa cobrarme las heridas.

Malo, malo, malo eres,
no se daña a quien se quiere, no;
tonto, tonto, tonto eres,
no te pienses mejor que las mujeres.
malo, malo, malo eres,
no se daña a quien se quiere, no;
tonto, tonto, tonto eres,
no te pienses mejor que las mujeres.

Voy a volverme como el fuego,
voy a quemar tu puño de acero,
y del morao de mi mejilla
saldrá el valor pa cobrarme las heridas.
Malo, malo, malo eres,
no se daña a quien se quiere, no;
tonto, tonto, tonto eres,
no te pienses mejor que las mujeres.
malo, malo, malo eres,
no se daña a quien se quiere, no;
tonto, tonto, tonto eres,
no te pienses mejor que las mujeres.
malo, malo, malo eres,
malo eres porque quieres;
malo, malo, malo eres,
no me chilles, que me duele.
Eres débil y eres malo
y no te pienses mejor que yo ni que nadie,
y ahora yo me fumo un cigarrito
y te echo el humo en el corazoncito porque..

Malo, malo, malo eres, tú,
malo, malo, malo eres, sí,
malo, malo, malo eres, siempre,
malo, malo malo eres.

La Bella y la Bestia


No se daña a quien se quiere


Vos que tanto le dolés

Ha sentido la tristeza de estar sola en una cama, aunque hay un cuerpo no hay nadie, solo es por las noches una sonrisa falsa y un poco de calor.
En el día, no es más que un puño que deja marcas en su carita.

Déjala, suéltala, no la toques, no la respires, simplemente desaparece, deja ya de hacer heridas en el alma; por favor no más ganas de llorar que un día las lágrimas se van a secar.

Sin embargo ella se perdería en cualquier laberinto con vos, vos que tanto le dolés.
Podrías con una rosa enamorar su corazón de niña pero prefieres rompérselo en pedazos, podrías tomar sus manos y besarlas con amor pero prefieres poner las tuyas hasta hacerla gritar de dolor.

Ayuda idónea, un solo espíritu, una sola carne, tan indiferentes.

domingo, 5 de julio de 2015

Cobarde dragón



Golpean la puerta principal, sus manos tiemblan pues sabe que no es lo único que golpearán esta tarde, él, el dragón que echa fuego por la boca y por los puños viene de nuevo a su territorio con los ojos cargados de ira.Abre la puerta con el miedo en los poros y por su puesto una sonrisa forzada que le evita llorar.

Sus miradas no se cruzan, no se tocan, sus miradas ya no se aman, el dragón se sienta a la mesa pero la cena aun no está lista pues había mucho trabajo en casa hoy, seguro él esperará paciente.
Ella, mientras, se mueve como n trompo por la cocina para darle al amo lo que pide entonces sus manos se vuelven insuficientes pero… Seguro él esperará paciente.

De un momento a otro, de las manecillas del reloj, sus ojos se tornan rojos, sus venas cada vez más grandes y sus puños más amenazantes. Su venenosa lengua comienza a despedir ponzoña, de su boca salen navajas que la hieren en los huesos.

Ella, tan linda, se despide una vez más de su fuerza y su valor, y mientras pone la mesa una lágrima cargada de dolor… cae… y es aquí en este preciso momento donde esa sola lagrima es un detonante y pues no hay remedio que golpear a la fémina que le pertenece por derecho.


Aquel rostro de niña con daños por los años, otra vez está siendo amenazada por un par de cobardes manos, que se abren para lastimar, que se empuñan para herir, su cabello le resulta muy bueno para poner su cara contra la pared, solo recordándole quien manda.
Cierra los ojos mujer, no veas que te ven, tus crías te ven y sus miradas duelen un poco más que los golpes.

Con la adrenalina corriendo por sus venas hace un último movimiento y deja caer sobre la cama el débil cuerpo.
Seguro mañana las escaleras tendrán la culpa de esto.

El dragón huye triunfante, cobarde.

En casa no hay más que calma, todo es silencio y ella encontró al fin un lugar seguro. En su habitación solo se escuchan las lágrimas que queman cuando caen en la pulcra almohada.
Ha pasado un par de horas mojando su cama y sus ojos se cierran, está tranquila porque duerme, el dragón no vuelve a casa, todavía.

Es media noche y golpean la puerta una vez más, con delicadeza y cuidado, ella abre sus cansados ojos y la calma se esconde bajo la cama.
El dragón irrumpe en su lugar seguro, no hay barreras para el macho. Se acerca cariñoso y con olor a perdición, la besa con tanta pasión que asfixia, ella lo empuja hasta con la mirada, no ésta noche.
Y entre besos y caricias que duelen hace su gran hazaña, penetra su cuerpo sin permiso, mata su alma de a poco con su hombría.

Él no ve, no escucha y no siente, él ahora solo duerme.
Ella no ve, no escucha y no siente, ella ahora solo muere.
La noche para él se vuelve corta, para ella se vuelve eterna.

El dragón despierta con el sol y siente grande su cabeza pero no recuerda que pasó anoche, voltea su pesado cuerpo pero su princesa está diferente hoy, le ha quitado la respiración.

El maldito, el desdichado dragón se ha quedado sin princesa en su castillo, sin princesa que custodiar, ahora el dragón solo se lamenta y el frio de sus lágrimas no pesan sobre ella, pide perdón y no es escuchado, la besa en la frente y toca sus manos.


La calma sale de debajo de la cama.




viernes, 22 de mayo de 2015

Entre lineas y lagrimas

Ella se hunde cada noche entre lineas de tristeza y soledad, ella busca encontrar en esa blanca linea un lugar donde no existan más miedos. 
Ella esconde en sus ojos una lágrima espesa, cargada de batallas perdidas, cargada de intentos fallidos, ella solo quiere dejarla libre.
Ella no quiere más que matar esos demonios de artista, ella hace un gigantesco nudo en mi garganta. 

Pero ella no sabe lo que el mundo y yo vemos, no sabe que no existe una línea blanca que no se pueda desechar, no sabe, tan inocente no sabe que con un solo golpecito esa espesa lágrima se convierte en una cascada de libertad, ella sabe que se vuelve tan fácil que con un solo tirón deshacer ese nudo en mi garganta.

Toca cerrar los ojos y suspirar, toca abrir el alma y escuchar, no te matas a ti nena, nos matas a todos, me matas a mi.
Antes de matarme solo un deseo quisiera pedirte, y es qué de ese mundo blanco y sin sombra de color te permitas salir, tal vez un ser supremo, tal vez haya espacio para uno.

No llores más mi niña, que con cada lagrima que sale de tus mágicos ojos es un golpe para mi ya débil cuerpo.

Y es que sin conocer nada de ti yo ya  te quiero con el alma.





lunes, 21 de abril de 2014

¿Que ves?

Una mañana normal, ruidos de vecinos y carros, de bocinas y perros, ella  despertó un poco malhumorada e irritada, sin saber porque pero ya era normal, siempre la misma rutina; saltaba de  la cama y se veía un par de segundos en un gran espejo de pared que estaba junto, nada importante.
Pero ese día algo extraño sucedió, se quedó viendo fijamente al espejo así, como viendo recuerdos en la nada, en el fondo mamá tan tierna gritaba: "Ya está el desayunooo" ella, no escuchó pues seguía viendo con su mirada perdida el despeinado reflejado, de repente...
Todo a su alrededor se detuvo y una niña muy hermosa apareció en el espejo, ninguna reaccionaba, solamente se observaron la una a la otra, fijamente, casi sin parpadear.
Hubo un silencio profundo, pareciera que todo estaba vacío, mamá cesó de llamar a la mesa, solo estaban ella y esa misteriosa niña en el espejo.
La niña, esa del espejo, al ver la mirada de ella comenzó a llorar desconsoladamente como si algo terrible pasara, ella con mucho temor y voz temblorosa se atrevió y preguntó: ¿Qué pasa, porque lloras?
La pequeña secó sus lágrimas y dijo: ¿que a caso no me conoces? ¿que no puedes ver mis ojos, no ves nada en ellos?
Ella, detenidamente vio a los ojos a la niña en el espejo y sin ninguna razón aparente lagrimas tan grandes como gotas de lluvia comenzaron a rodar por sus mejillas, ella trataba de secarlas pero salían de sus oscuros ojos sin control y es que al ver esos ojos había tanto dolor en su pecho que era imposible contenerlo, cayó de rodillas y lloró...
Luego de un mal rato de llanto, con temor a que la pequeña del espejo ya no estuviera al levantarse del suelo miró el espejo una vez más y después de un par de parpadeos allí estaba de nuevo.
La niña al verla dijo: ¿Ves, ves porque yo lloraba tanto, ves porque mi dolor? ¿Acaso reconociste tus ojos en mis ojos?
Ella aun con restos de llanto en su pecho logró decirle a la tierna nena: lloré porque vi en tus ojos inocencia, pureza, paz y amor, lloré porque vi en esos ojos.... ay! vi en esos ojos a Dios.
La niña del espejo con sus ojos brillantes y a punto de explotar en llanto pero con una sonrisa gigante en su rostro, preguntó: ¿Sabes quién soy?
Ella sin miedo a equivocarse respondió: Sí, eres yo!
La niña sonrió una vez más diciendo: se que fue lo que viste en mi, viste una niña feliz, viste que no hay en mi ni una sola gota de maldad, lloraste porque sabes que en ti no hay nada de esto, que solo hay amargura, alegrías pasajeras, rutinas, vicios, reproches, rencor, odio hacia ti misma, sueños rotos y esa maldita distancia de Dios.
Ella sintió ese nudo que la ahogaba, apenas podía respirar y una dulce voz, la más dulce que haya escuchado, susurró: No estés triste, yo te amé desde antes de nacer, yo soy tu Dios.
La niña del espejo con tristeza en su mirada preguntó: Dime, ¿estás orgullosa de lo que eres ahora? ¿ Por qué ya no hay inocencia y pureza en ti? hay demasiada basura en tu alma, verdad!
En ella, el llanto no cesaba y desde lo más profundo de su alma hizo un pacto con esa niña del espejo, con ella misma diciendo: Apartaré de mi la basura del mundo, todo lo que me contamine, lucharé día a día para que esa dulzura y santidad del Dios mismo se refleje en mis ojos una vez más y no habrá fuerza que me separe de EL.
Después de esto la niña del espejo desapareció y nunca, nunca más la volvió a ver, al menos no como a una niña.




Dios te llama a ser como El pero también te llama a ser como un niño, a tener pureza y santidad en tu alma, a reflejar al Dios de amor en tu mirada.
Y dijo: De cierto os digo, que si no os volveis y os haceis como niños, no entrareis en el reino de los cielos.- Mateo 18:3